El Líder “Arquero” gobierna su propia fuerza

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El “Arquero” es el que gobierna su propia fuerza, el que origina el destino, la esencia de todo logro. El presente artículo es un fragmento del Libro “10 Roles para un Nuevo Líder”


Una vez, en la edad media, había un joven que, todas las noches, se subía al tejado de su casa, tomaba una flecha, le apuntaba al centro de la luna y disparaba. Al amanecer, se subía a los techos, le apuntaba al centro del sol y le disparaba. Todos los días, hacía lo mismo.

Día tras día, con mucha disciplina, pretendía pegarle a la luna y al sol. Los vecinos murmuraban y decían que estaba loco; pero aunque el joven nunca pudo pegarle a la luna y al sol, se convirtió en el “mejor arquero del mundo”.

Para el Líder Arquero, la flecha, su arco y él mismo, son una unidad inseparable. El viaje aéreo de la flecha, determina o define al Líder Arquero, ya que es el resultado de su comportamiento y de su impulso.

La habilidad del Líder Arquero, no consiste en dar acierto al blanco u objetivo. Radica en saber disfrutar lo que hace en toda su magnitud. Le importa dar lo mejor de su destreza, para lograr su meta primordial y, a la vez, se despreocupa del resultado.

Khalil Gibrán (1.883 – 1.931), filósofo y autor libanés, expresa en su libro “El Profeta”: “El Arquero toma como línea de mira el camino del infinito; él tiende el arco con toda su fuerza y sus flechas escapan con velocidad hasta perderse de vista. Cuando la mano del Arquero se tensa, deja para si el mayor placer; pues si Él ama la flecha que vuela, también ama el arco que no se estremece”.

El Líder Arquero fija su mirada en la meta sin distraerse. Pone sólida atención en su propósito y es extremadamente rígido con todo aquello que lo desvía de su concentración. Esta es la manera por la que el Líder Integral alcanza sus logros. Mantiene la calma ante las trabas u obstáculos, sin dejar de focalizar el blanco, adonde lanzará la flecha con contundente fuerza y determinación. Esto es el compromiso. La suma del entusiasmo y la persistencia.

El Líder Arquero tiene la facultad de hacer permanentes renuncias a los apegos al resultado, para dar prioridad al disfrute de los momentos que vive en su cotidianidad, acercándose a la magia de la incertidumbre de la vida.

Un proverbio chino dice que: “Cuando un arquero lanza las saetas sin esperar recompensa, tiene con él toda su habilidad.” Pero, cuando lanza su flecha pensando en ser el ganador del premio, pierde la mitad de su destreza, debido a que ve dos blancos, en vez de uno. Su deseo de ganar, le roba la belleza de disfrutar del simple hecho de disparar la flecha. El deseo desenfrenado de triunfar ha dejado así, en segundo plano, todo el verdadero gozo.

El Líder Arquero, presta atención a su entorno; lo investiga, porque de ello depende que su flecha dé en el objetivo. Se fija la dirección del viento, las sombras, las luces, los sonidos del ambiente, la temperatura, la distancia que existe entre la punta de su flecha y la superficie del blanco que recibirá el impacto. Es muy perceptivo y observador.

El Líder Arquero tiene absoluto control de sí mismo; de su respiración, de la fuerza que dispone para tensar la cuerda de su arco, de cerrar sus oídos y quedar su mente en silencio y lograr concentrarse asombrosamente.

El Líder Arquero es artífice se su propio destino. Tiene muy claro donde apunta, hacia donde dirige su esfuerzo y lo hace silencioso, paso a paso.

En etimología, la palabra “destino” deriva del latín “Destinare”, verbo que se empleaba para expresar la acción o el deseo de “hacer puntería”, era una expresión usada en arquería. La palabra “Destino” hacía referencia a la “Meta” u “Objetivo”.

“El buen arquero no es juzgado por sus flechas, sino por su puntería”, escribió en el siglo XVI el Clérigo y escritor británico Thomas Fuller.

El Líder Arquero sabe que no es el único. Tiene claro que otros arqueros tienen igual o mayor habilidad que él; pero NO los ve como adversarios. Entiende que “competir” significa “ser más competente” y esto implica su permanente entrenamiento y dedicación para ser cada vez más hábil, aprendiendo de los arqueros que tienen más experiencia. Aprende de quieres comparten el desafío de alcanzar el objetivo, de dar en el blanco con maestría, de llegar al destino planeado.

El Líder Arquero es un guerrero. Ser un guerrero no es invadir los territorios ajenos. Ser guerrero es defender su propio terreno con sabiduría. Se aleja de la confrontación y está siempre cerca de la conciliación y el consenso.

Cuenta un mito fundamental, en la lucha de Suiza por su independencia, a principios del siglo XIV, que un cierto día, un arquero y ballestero muy reconocido por su puntería, llamado Guillermo Tell, caminaba con su pequeño hijo por la plaza mayor, y al llegar al sitio donde se encontraba instalado el sombrero del gobernador, simbolizando la Casa de Austria, no quiso hacer reverencia en señal de respeto por la autoridad política. Este suceso, que fue mirado como un acto rebelde, hizo que el gobernador – teniendo conocimiento de la habilidad de Guillermo Tell con el arco y la ballesta – lo castigara obligándolo a disparar una flecha, a la manzana ubicada sobre la cabeza de su hijo, a una distancia de 50 pasos. La advertencia del gobernador era que si acertaba, quedaba liberado de culpa; y si no lo lograba, se le condenaba a muerte.

Luego que Guillermo Tell intentara convencer en vano al gobernador de cambiar el castigo impuesto, pidió dos flechas para realizar el disparo con su arco; hizo el lanzamiento de la flecha con gran destreza hacia la manzana, dándole en el centro, sin herir a su pequeño hijo. Cuando el gobernador le preguntó la razón de haber pedido dos flechas, Guillermo Tell se expresó diciendo que, en caso de que la primera fallara e hiriera a su hijo, la segunda estaba destinada al corazón del malvado. Esta respuesta puso furioso al gobernador, privándolo de libertad.

El Líder Arquero tiene espíritu indomable. Nada ni nadie puede desviarlo de su destino. No se doblega, y a la vez, es un defensor de las causas nobles.

El Líder Arquero sabe que acertar al blanco es de vida o muerte. Es vivir para lograr su destino y es morir por ello, de ser necesario.

El Líder Arquero ama con su gran corazón toda la hermosura de la vida, más allá incluso de sus metas; pero a la vez, sus metas se sustentan en lo más profundo del amor por la existencia.

Síntesis del Punto de vista del Arquero

– Establezca su blanco o meta.
– Desarrolle la persistencia inquebrantable.
– Sea comprometido. Cumpla sus auto-promesas.
– Cultive su Espíritu Indomable.
– Desapéguese de los resultados que espera.
– Disfrute de todo lo que hace, en toda su magnitud.
– Aprenda a amar la Libertad y la Justicia. No se encarcele.
– Focalícese en sus metas sin distracciones.
– Desarrolle la concentración.
– Conserve la calma ante los obstáculos que se le presenten.
– Trabaje su Auto-Control.
– Amplíe su capacidad de observación.
– Permítase aprender de quienes ya han adquirido las destrezas que usted desea obtener.

Carpe diem, Aproveche el día, con Plenitud.

Lic. Fernando Daniel Peiró
Escritor, Consultor, Facilitador Internacional
Derechos Reservados
http://fernandodanielpeiro.jimdo.com  

El presente artículo es un fragmento del Libro “10 Roles para un Nuevo Líder” / Todos los Derechos Reservados.

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