¿Estás enamorado de tu negocio?

Lo mal que haces. En el rubro de los negocios o emprendimientos, no es bueno enamorarse ciegamente de tu proyecto. Aclaremos que esto nada tiene que ver con la pasión, no confundamos los conceptos.

Por lo general, un proyecto de negocios es como una especie de hijo al cual se lo alimenta, se lo cuida y lo ve crecer. Una de las mayores satisfacciones de un emprendimiento es cuando empieza a “caminar” por si solo. Leyendo todas estas analogías, claramente podemos hablar de un hijo o hija. De todas formas, sigue siendo un negocio y como tal, es necesario, a medida que crece, ir despegándose lentamente por varias razones.

Comúnmente, y como mencionan muchos consultores de empresas, los mismos dueños del negocio son quienes sofocan el mismo proyecto y no permiten que crezca. Esto se debe a la imposibilidad de delegar el mando o delegar tareas básicas para el funcionamiento del negocio.

“Yo lo hago mejor que mis empleados”

Nadie asegura que el trabajo se haga mejor o peor. Lo que sí se puede asegurar, es que se hace distinto. Y este último punto es clave para trabajar en la actitud de cada dueño. Por lo tanto, es muy importante establecer criterios y metodologías de trabajo. Un simple informe en donde se detalle un de protocolo o un tutorial, permite alinear formas similares de trabajo para unificar ideas y guías de producción determinadas.

Amor ciego

A mediano plazo puede ser un problema no poder ver errores en nuestro negocio. Por lo general, los dueños del emprendimiento odian cuando “su hijo” es criticado. El cambio que cada uno debe realizar, se enfoca en la forma de ver esas críticas para romper ese enamoramiento, o mejor dicho romper con el ego, para apuntalar esas debilidades y mejorar el conjunto.

Mala comunicación

A su vez, el amor ciego produce justamente esto, la mala comunicación. Al no escuchar las críticas constructivas de los demás, no podemos escuchar las necesidades del proyecto. Y el riesgo que existe es, simplemente, la muerte del mismo. Una de las claves del éxito para el negocio, es la permanente comunicación y feed back de los demás. Esto no se limita solamente a críticas, sino también a la comunicación con nuestros clientes y usuarios que viven dentro de una sociedad. La sociedad va mutando y cambiando permanentemente. Si no somos capaces de aceptar esos cambios y las necesidades que la sociedad le pide a nuestro negocios, lentamente nos desactualizamos desconociendo nuestro entorno.

El cambio es permanente y el amor no es eterno. Este también se transforma, se mejora y evoluciona. Es por eso que nuestros ojos no pueden estar enfocados solamente en el negocio sino más bien en la relación con la sociedad. Y si no permitimos esa mutación, ese dejar ir estructuras solo porque queremos que sea de esa forma, el proyecto jamás crecerá sano y fértil.

¿Estás enamorado de tu negocio?

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