La procrastinación, qué es y cómo superarla

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La procrastinación es uno de los problemas más comunes en el día a día de las personas. Proviene del latín procrastinare y en términos más populares se lo conoce como “dejar para mañana lo que deberíamos hacer hoy”.

La procrastinación es la acción o el hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables.

El término se aplica en psicología para definir la sensación de ansiedad generada ante una tarea pendiente de concluir. Es un trastorno del comportamiento que afecta en mayor o menor medida a todas las personas en alguna ocasión.

Ocasionalmente es algo normal sufrir procrastinación, pero hay personas especialistas en postergar, son aquellas que se comportan así de manera continuada.

Por tanto existen dos tipos de individuos que ejecutan esta acción:

  • Procrastinadores eventuales, cuya actitud evasiva no se repite habitualmente.
  • Procrastinadores crónicos, cuya conducta evasiva es constante y repetida en el tiempo.

Pero en realidad la procrastinación es un problema de mala regulación y pésima organización del tiempo. Quien pospone o procrastina lo que está realizando en el fondo es una conducta claramente evasiva.

Las situaciones de la vida que más habitualmente procrastinamos todos en algún momento son:

  • Las tareas del día a día: ir a comprar, limpiar la casa, planchar, hacer las maletas para un viaje, ir al médico, cortarnos el pelo, etc.
  • Los típicos propósitos de cada año nuevo: dejar de fumar, empezar el gimnasio, hacer dieta, empezar una nueva actividad, etc.
  • Los compromisos con los demás: dejamos para el último día preparar una fiesta de aniversario, asistir a un encuentro de ex alumnos, incluso presentarse en una reunión de padres, etc.
  • Responsabilidades del trabajo: dejamos para el último momento las tareas, pedidos de informe, prepararnos para una reunión, etc.

Todo esto provoca en el procrastinador una sensación de caos, de no poder llegar a todo y de frustración, debido a la acumulación de tareas pendientes. También produce sentimientos de insatisfacción, inseguridad, inferioridad y estancamiento. Como consecuencia, además, se termina perdiendo la confianza y el respeto de los demás.

En este sentido, la mente juega un papel crucial en el desempeño y alcance de nuestro verdadero potencial. Gracias a la mente logramos o dejamos de lograr nuestros sueños y deseos.

Por esa razón, si tienes problemas para averiguar si una tarea es importante, invierte algo de tiempo analizando de manera introspectiva si esa actividad es esencial para ti y para tus ambiciones.

Separa las tareas en Urgentes y Menos Urgentes, y en Importantes y No Importantes. En cuanto hayas detectado y organizado todas tus tareas divídelas en pequeñas metas para que puedas gestionarlas mejor, y verás como empiezas a tomar control de todas las acciones de tu vida.

Redacción: Casandra Ortega

Fuente: www.psicoactiva.com

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