Los errores que los malos jefes siempre hacen

El cargo de jefe no sólo implica un poder mayor, sino también, mayor responsabilidad y no todo el mundo está capacitado para asumir ese puesto.

Crear un ambiente estable que promueva los logros, la unidad y la personalidad es esencial para los lugares de trabajo exitosos.

Las organizaciones saben lo importante que es tener empleados motivados y comprometidos, pero la mayoría no logra que sus gerentes se encarguen de hacer esto realidad. Y cuando no lo hacen, los resultados sufren las consecuencias.

Es así que, un buen jefe se define tanto por lo que hace como por lo que no hace. Por tal motivo es que presentamos los ocho peores errores que cometen los jefes y que impiden a sus empleados trabajar de manera eficaz.

  1. Explotan a sus empleados

Nada cansa más a los buenos empleados que sentirse explotados en el trabajo. Es tan tentador hacer trabajar duro a los mejores en la oficina que los jefes a menudo caen en esta trampa.

De hecho, una investigación muestra que la productividad por hora disminuye bruscamente cuando la semana de trabajo excede de 50 horas, y después de 55 horas la productividad disminuye tanto que no se obtiene nada de trabajar más.

La mejor manera de aumentar la carga de trabajo que los empleados talentosos realizan, es aumentando también sus sueldos, dando ascensos y cambios de puesto. Si simplemente se aumenta la carga de trabajo porque la gente es talentosa, sin cambiar nada, ellos buscarán otro trabajo que les dé lo que merecen.

  1. No reconocen los aportes ni premian el buen trabajo

A todos les gustan los elogios, sobre todo aquellos que trabajan duro y dan todo. Los gerentes necesitan comunicarse con su equipo para averiguar qué los hace sentir bien y luego recompensarlos por un trabajo bien hecho.

Con los mejores trabajadores, esto sucederá a menudo si usted está liderando correctamente.

  1. No desarrollan las habilidades de su equipo

Es correcto y hasta sano que los empleados sientan confianza, autonomía y empoderamiento, pero los buenos gerentes dirigen, sin importar cuán talentoso sea el empleado. Prestan atención y están constantemente escuchando y dando retroalimentación.

Los empleados más talentosos quieren retroalimentación más que los menos talentosos y es su trabajo seguir dándoles eso. Si no lo hace, su mejor gente se aburrirá y se dormirá en sus laureles.

  1. No les importan sus empleados

Más de la mitad de las personas que abandonan su trabajo lo hacen debido a su relación con su jefe. Las compañías inteligentes se aseguran de que sus gerentes sepan cómo equilibrar el ser profesional con el ser humano.

Estos son los jefes que celebran el éxito de un empleado, tienen empatía con los que pasan por tiempos difíciles, y desafían a la gente.

  1. No cumplen sus compromisos

Hay directivos que en ciertas situaciones intentan convencer a sus empleados con la promesa de incentivos que nunca llegan: falsos ascensos, aumentos de sueldos, etc.

Cuando un gerente mantiene un compromiso, los empleados lo miran con respeto porque demuestra ser digno de confianza y honorable (dos cualidades muy importantes en un líder).

Pero cuando pasa por alto su compromiso, es visto como falso, indiferente e irrespetuoso.

  1. Contratan y ascienden a las personas equivocadas

Los empleados buenos quieren trabajar con profesionales de ideas afines. Cuando los gerentes no “hacen su trabajo” de contratar a gente capacitada, esto desmotiva de gran manera al equipo. Dar ascensos a las personas equivocadas es aún peor.

Cuando un empleado brinda todo su esfuerzo en la oficina y ve como otros reciben un ascenso solo por ser “buena gente”, es un insulto inmenso.

  1. No logran motivar la creatividad

Los empleados más talentosos buscan mejorar todo lo que tocan. Si les quitan su capacidad de cambiar y mejorar las cosas porque el jefe está cómodo con el status quo, ellos empezarán a odiar sus empleos.

Enjaular ese innato deseo de crear no solo limita al equipo, sino que limita a los jefes también.

  1. No desafían a la gente intelectualmente

Los grandes gerentes desafían a sus empleados a lograr cosas que parecen inconcebibles al principio. En lugar de establecer objetivos mundanos y progresivos, ellos establecen objetivos altos que llevan a la gente a salir de sus zonas de confort.

Luego, los buenos gerentes hacen todo lo posible para ayudarles a tener éxito. Cuando las personas talentosas e inteligentes sienten que están haciendo cosas demasiado fáciles o aburridas, buscan otros trabajos que desafiarán su intelecto.

Los errores que los malos jefes siempre hacen

Redacción: Casandra Ortega

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Fuente: www.iprofesional.com