El arte de sobrevivir a la pérdida y mantener la motivación

frustracion al emprender

En el camino de emprender, es inevitable que suframos frustraciones de forma paralela a los logros. Pérdida de la esperanza, del trabajo, de dinero, de la confianza en uno mismo.

El arte de sobrevivir a la pérdida

Las pérdidas pueden transformarse en puntos fuertes y triunfos, aunque ese cambio no siempre logra llevarse a cabo en la cabeza confundida de la persona.

Los expertos en salud mental parecen estar de acuerdo en algo, para superar una pérdida es necesario reconocerla y compartirla.

Demasiadas veces, esas situaciones quedan en secreto porque se consideran muy tontas, penosas o humillantes para ser compartidas y así ser elaboradas.

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No poder cerrar un trato importante, malograr una licitación que queríamos ganar o no recibir respuesta del cliente son ejemplos de pérdidas.

Ladrones de sueños

La crítica a nuestros proyectos tal vez sea la pérdida más frecuente y ocultada que existe. (Es solo una intuición, no tengo ni un número para respaldar la idea).

Cuando la crítica es certera y habla de cosas concretas y medibles, la persona puede decir: “Ahá, es cierto. Lo voy a cambiar”. Un comentario como ese, termina siendo un alivio, porque uno sabe qué hacer. Si tenemos el suficiente compromiso, incluso saldremos a buscar este tipo de observaciones.

Otras veces recibimos una opinión inobjetable sin sustento como por ejemplo: tu trabajo no es bueno, no tiene futuro esa industria o que te falta talento.

Esta gente, entregada en cuerpo y alma al arte de criticar, sabe cómo es que las cosas no funcionarán, pero ignoran cómo hacer que las cosas funcionen.

Lo peor de todo es que, con frecuencia, pertenecen al entorno de la persona y son una fuerte influencia.

Como héroes de nuestra vida, tenemos accidentes y golpes, son parte del camino. La cuestión es saber sobreponerse y aprender a curarse.

Si queremos recuperar la esperanza y el valor para llevar adelante nuestros anhelos, tendremos que reconocer y superar las pérdidas. Son como cicatrices.

Pero todavía falta algo. Lo más importante.

Las heridas que nosotros mismos nos infligimos. Nuestra autocrítica exagerada. Los reproches propios.

Seguido perdemos oportunidades porque:

  • El miedo nos paraliza o nos hace retroceder.
  • No tenemos suficiente autoestima.
  • Nos saboteamos, complicándonos con otras actividades.

Pagamos el alto precio del arrepentimiento.

Reconocer y aceptar estas pérdidas contribuye al proceso de curación.

Una nueva forma de verlo

Voy a presentarte una idea, juguemos a que es cierta, aunque sea por un rato.

“Todo depende del encuadre”.

Cualquier pérdida puede verse como una ganancia potencial.

Cada fin es un comienzo. Vos y yo lo sabemos, pero solemos olvidarlo cuando estamos en medio del dolor.

Ante una pérdida, nuestra atención se enfoca en lo que dejamos atrás, en la desilusión de que las cosas no hayan funcionado. Necesitamos concentrarnos en lo que va a venir, y esto no es fácil, ya que ignoramos qué nos depara el futuro. Si el presente duele, tendemos a esperar lo mismo de lo que viene.

He aquí una herramienta poderosa. Radica en preguntarse sin rodeos:

“¿De qué me sirve esta pérdida? ¿Qué señala en mi trabajo?”

El truco consiste en confiar y actuar, sabiendo que no hay mal que por bien no venga y que es posible encarar el proyecto de una manera diferente o atravesar una puerta distinta, una que hasta ahora te hayas resistido a cruzar.

¿Y qué puedo hacer? Vs. ¿Por qué a mí?

¿Cómo lo hago? Vs. No puedo hacerlo.

¿Y ahora qué necesito? Vs. Siempre me pasa lo mismo.

Las preguntas son sorprendentes y liberadoras. Abren nuevas posibilidades y aclaran los significados.

En mi opinión, el mayor aporte de un Coach a su cliente es hacerle preguntas poderosas.

Cambio de actitud

He aquí otra herramienta: Basta de quejas.

Lloriquear no soluciona nada. Es devastador para el ánimo y la salud.

Quejarte enmarca todo como un problema o una causa de dolor.

Lo más común es que las personas expresen su descontento con alguien que no los puede ayudar. Hablan de su pareja con sus amigos, conversan de su jefe con su pareja, parlotean de su compañero de trabajo con un amigo.

Tal vez no puedas evitar sentirte triste o enojado. Pero sí podés obviar lamentarte. No lo hagas y le darás un fuerte mensaje a tu organismo. Le dirás algo así: “Bueno, a dar el paso siguiente”.

También es recomendable que evites a las personas que adoran invertir su vida en todo tipo de lloriqueos.

Importante: Transformá tus quejas en peticiones y conversá sobre eso con la persona que te puede ayudar.

Es necesario valor para tener esas conversaciones difíciles, pero son las que sirven.

Hay dos claves:

1) Hacer el pedido.

2) A la persona adecuada.

Inmunizarse contra la pérdida

La tercera herramienta es muy simple.

Al emprender, las frustraciones van a ocurrir, te guste o no.

Nadie las puede esquivar. Tampoco podemos evitar el dolor. Me refiero al primer dolor.

Por eso, cuando enfrentes una pérdida, enseguida llevá adelante una acción que te aliente.

Tomar un café en un bar que te guste, comprar un juego de cuerdas nuevo para la guitarra o comprarte un ramo de flores.

Tu héroe interior está herido y estos pequeños gestos le dicen: “Reconozco tu dolor, esto te reconfortará para salir más fuerte”.

Emprender sin frustraciones

Cuando aceptamos y elaboramos las pérdidas, nos movemos hacia adelante.

La clave para superar los obstáculos es la autoafirmación y la capacidad de elegir cómo vamos a ver lo sucedido y qué haremos con eso.

Cuando vemos las circunstancias en perspectiva, entendemos que todo aquello que vimos como un daño, tal vez sea la mayor lección de nuestra vida.

Tarea de desarrollo personal y profesional

  1. Escribí una carta de perdón hacia vos por todos los errores cometidos. Que sea sentida y honesta. Recordá que hiciste lo mejor que pudiste en tu situación y con tu particular modelo del mundo. Una vez escrita, quemala. El fuego transforma.
  2. Escribí una carta de agradecimiento hacia vos por las decisiones y aprendizajes más valiosos de tu vida. Conservá ese texto.
  3. Pensá en una pérdida que te haya afectado o que te esté afligiendo. Respondé las siguientes preguntas:
    • a.   ¿Qué es lo bueno de esa situación?
    • b.   ¿Para qué sirve?
    • c.   ¿Qué es lo que puedo hacer a partir de eso?

Redacción: Andrés Belizan

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