El emprendedor no nace, se hace

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¿Emprendedor se nace o se hace? Un emprendedor es competente cuando sabe movilizar recursos personales para responder a determinadas situaciones que le permiten llevar adelante su emprendimiento, sin desesperar en el intento. La buena noticia es que esos recursos o competencias se pueden desarrollar.

Estos son algunos recursos personales o competencias estratégicas que todo emprendedor puede potenciar:

Inteligencia emocional: las personas emocionalmente inteligentes pueden reconocer sentimientos en uno mismo y en otros, y gestionarlos y dirigirlos adecuadamente a la hora de relacionarse con los demás.

Creatividad: todas las personas pueden ser creativas, con mayor o menor frecuencia, y en distintas áreas. Para ello, la búsqueda de caminos, perspectivas y soluciones novedosas debe ser constante. A veces con logros, y otras no.

Adaptabilidad: es la capacidad para enfrentarse con versatilidad a situaciones nuevas y aceptar los cambios de forma positiva y constructiva.

Para esto es fundamental permanecer abierto al cambio, aceptar lo nuevo y estar libre de respuestas condicionadas.

Tolerancia al Fracaso/Perseverancia: se trata de entender el fracaso como una ocurrencia esperable y hasta natural. Aceptar los errores para aprender de ellos y moverse hacia adelante, pudiendo mirar la dificultad como una oportunidad de aprendizaje.

Diferenciar el rol con la autoestima

Es muy importante poder hacerlo, ya que puede fracasar un proyecto pero no la persona.

Negociación/Orientación al Cliente: requiere de ser capaz de lograr intercambios que resulten beneficiosos para todas las partes que intervienen en la negociación, con una clara vocación de servir y ayudar a resolver las necesidades del cliente.

En una negociación tenemos que tener en cuenta los compromisos, las diferentes opciones, la escucha y la comunicación.

Proactividad: es la predisposición a emprender nuevas acciones, crear oportunidades y mejorar resultados, sin necesidad de un pedido externo. Es salir a buscar las oportunidades. Implica una actitud hacia el riesgo y hacia el fracaso.

Liderazgo: liderar es contar con la capacidad de influir y conectar con las motivaciones de los demás para conseguir objetivos.

Por esto, todos podemos llegar a ser líderes emocionalmente inteligentes si tenemos el coraje y la valentía de conocernos, para movilizar lo mejor de nosotros mismos y de los demás. Trabajo de conocimiento personal (introspección) y muchas ganas de aprender a capitalizar los talentos latentes, son las claves de este desafío.

Ps. Vanina Genero

Directora de Valor H, Consultoría en RR.HH

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