La fábula el mono y el pez

cuento con moraleja

El mono y el pez es una fábula sobre la empatía, en su más profundo sentido. Generalmente, la empatía y la simpatía, suelen confundirse en su accionar tergiversando las subjetividad y la objetividad de los hechos.

Un día, un mono paseaba por la ribera de un río. Estaba algo aburrido, y ese día decidió observar la Naturaleza. De pronto, el mono vio un pequeño pez bajo el agua. De vez en cuando jugando daba pequeños brincos, de modo que salía un segundo al exterior para volver a zambullirse en el agua.

El pequeño mono, que nunca antes había visto un animal como ese, pensó que el pobre pez se estaba ahogando.

– ¡Oh!, ¡no!- pensó- ¡Pobre pez! ¡Se ahoga! ¡Tendré que ayudarlo!

Entonces el mono, trepándose a la rama de un árbol sobre el rio, pudo alcanzar al pez y lo agarró con sus manos. El pececito comenzó a agitarse con fuerza, y el monito pensó que era de alegría.

En ese momento pasó otro animal de la selva y le preguntó al mono:

-¿Qué demonios estás haciendo?

El mono contento responde:

-Lo acabo de salvar de morirse ahogado.

Poco después, el pez paró de agitarse y el monito, al ver que estaba muerto, pensó:

– ¡Qué pena no haber podido llegar antes!

Moraleja del cuento: El mono y el pez

A veces intentando ayudar al otro, sin querer, empeoramos una situación. Nuestra subjetividad de bienestar, está arraigada a nuestro contexto. Por lo tanto, es difícil conocer la realidad del otro si no preguntamos, razonamos e interiorizamos en las vivencias del otro.

Recordemos que la “objetividad” es una construcción de varias subjetividades, que van modificándose con el tiempo. Lo que antes era “correcto”, puede que hoy no lo sea.

Hay que estar siempre muy seguro de la necesidad real del otro.

Fábula africana

Foto de Naturaleza creado por wirestock – www.freepik.es

capac