¿Tenés estos obstáculos en tus proyectos?

mano frenando domino

Existe una mentira que alguna vez en la vida hemos escuchado.

Es algo así:

Una persona auténtica podrá sobrevivir en el ambiente más hostil y sin embargo encontrar su verdadera vocación como encuentran el camino las aves migratorias.

Es mentira.

Mucha gente tiene hijos muy pronto, o tiene muchos hijos, son muy pobres o viven muy lejos de las oportunidades como para llegar a desarrollarse en lo que decidan.

En la vida ocurren muchas cosas que están fuera de nuestro alcance y, otras veces, tan solo tomamos malas decisiones.

Hay gente que se juzga a sí misma con severidad, recriminándose durante años el hecho de que no han realizado sus sueños.

También están aquellos que culpan a otros con la misma actitud.

Esta crueldad solo sirve para reforzar su situación.

Pongamos un manto de piedad sobre esto.

Ejercitemos el perdón y la aceptación porque en lugar de quejas y culpa, los proyectos necesitan alimento.

No hay con qué darle, el mejor sustento es la acción.

El error más común es odiar los errores

ATENCIÓN: siempre hay que tener en cuenta qué tipo de resultados son esperables al principio de cualquier proyecto.

Los errores son necesarios. Tropezar es normal.

Es como los pasos de un bebé: el progreso y no la perfección es lo que nos estamos pidiendo.

Si te preocupa que te llevará muchos años lograr tus objetivos, te cuento que el tiempo pasará igual si no lo haces.

De manera que, manos a la obra.

Cómo superar los obstáculos mentales para tus proyectos

Si desarrollo todo mi potencial, ¿Qué ocurriría? ¿Qué significaría para mí y mi entorno?

En lugar de averiguarlo, decidimos seguir bloqueados.

No creo que sea una decisión consciente.

Más bien resulta una respuesta a creencias negativas interiorizadas.

He aquí una lista de creencias limitantes:

1.   No tengo tiempo.

2.   No tengo dinero.

3.   Hace falta mucho dinero para eso.

4.   Perderé a mi familia y amigos.

5.   No me van a querer.

6.   No tengo buenas ideas.

7.   No sé lo suficiente.

8.   No soy lo suficientemente bueno.

9.   No se puede ganar dinero haciendo eso.

10. Molestaré a la gente.

11. Todos tienen suficientes problemas, no querrán ayudarme.

12. Es demasiado tarde.

13. Es demasiado temprano.

14. No lo merezco.

15. No tengo un título de grado en ese tema.

16. Tendría que dejar todo lo que me gusta para conseguir algo.

17. Me van a criticar.

18. Hay que esforzarse mucho.

Seguro que hay más.

Ninguna creencia es verdad. Provienen de nuestros, padres, religión y cultura, así como de nuestros temibles amigos.

Lo bueno de esto es que podemos trabajar para modificarlas.

A continuación veremos algunas estrategias que tienen ese fin.

Tarea.

1-     Detective de afirmaciones

Llamaremos afirmaciones al enunciado positivo de una creencia.

Tomando la lista de creencias limitantes, podremos crear una de afirmaciones.

1.      Soy muy productivo y organizado.

2.      Puedo conseguir el dinero que necesito.

3.      Equilibro mis proyectos con mi familia y amigos.

4.      Soy amado.

5.      Soy creativo.

6.      Tengo muchos conocimientos y la capacidad de adquirir nuevos aprendizajes.

7.      Tengo muchas habilidades.

Ahora te cuento qué harás con esa lista.

El juego consiste en elegir una como por ejemplo:

“Confío en mi capacidad para el trabajo creativo”

Luego escribí la frase diez veces seguidas.

Mientras estás ocupado haciendo esto, las objeciones empezaran a saltar como pochocolo o pororó o pururú o palomitas de maíz, en fin.

Tu censor interno dirá cosas así: “¿Capacidad? ¿En serio? Nunca creaste algo bueno…etc”.

Ya lo has escuchado.

Allí te vas a encontrar con tus creencias limitantes, anótalas y ahora busca situaciones en tu vida en las que eso no se cumplió.

Hace algunos años, descubrí que una de mis creencias era algo así como:

“No tenés iniciativa para resolver las cosas”.

Una vez que me di cuenta, me puse a buscar una situación en la que sí tuve iniciativa y fui resolutivo.

Esa ocasión fue cuando hice mi primera certificación en Coaching.

Entonces, me di cuenta de que sí tenía iniciativa y resolvía cosas.

2-     Viajá en el tiempo y descubrí tres antiguos defensores de tu autoestima. Recordá qué te dijeron. De qué modo te alentaron.

Si es posible, haceles llegar un agradecimiento por eso contándoles cómo influyeron para bien en tu vida.

Redacción: Andrés Belizan

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