Una cruda visión acerca de la gente que nos rodea

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Visión de la gente: Si estás haciendo cambios en tu vida, sobre todo si te encontrás superando hábitos poco saludables, es posible que tus amigos se sientan incómodos. No digo que sea mala gente, pero quizás estén a gusto refugiados en su situación y tus avances les resultan molestos.

Puede ser muy duro para ellos ver que alguien florece.

El hecho de que estés yendo por tus sueños implica que también podrían arriesgarse a vivir una existencia auténtica.

Puede ser difícil enfrentarse a eso.

No podés permitirte sus dudas, porque reactivarán las tuyas.

Alerta si te dicen que te has vuelto egoísta o que cambiaste mucho.

Tal vez formes parte de los planes de otras personas y no soportan que quieras tener los tuyos.

Deseamos reservar un tiempo para nuestro proyecto, pero nos ocupamos de las responsabilidades hacia los demás.

Hacer eso no te configura como buena persona.

Sé amable y firme.

Poné límites.

Lo mejor que podés hacer por tus amigos es ser un ejemplo para ellos a través de tu trabajo en tus proyectos.

El mensaje más esperanzador para dar a otros es verte feliz haciendo algo que tenga sentido para vos.

Los destructores

En nuestra vida, cada tanto hacemos aparecer a personajes que nos complican la existencia.

En ocasiones son un justificativo para abandonar o sabotear nuestros proyectos.

Puede tener la forma de una madre sobre protectora, un jefe enojado, un cónyuge empecinado.

Los destructores comparten algunos patrones:

Rompen sus compromisos e ignoran los horarios: Alquila una cabaña más cara y más grande de lo convenido y espera que te hagas cargo de la diferencia.

Exigen un trato preferencial: Inventan algo cada vez que tenés un compromiso importante o simplemente toda vez que tu atención no está puesta en sus demandas.

Descalifican tu realidad: no interesa la urgencia o el momento crítico en el que se encuentre tu trabajo, pasarán por encima de tus necesidades.

Usan tu tiempo y tu dinero: Dicen, “Sé que estás con muchas cosas, pero solo te tomará un minuto”. Tu minuto. Sus planes siempre te cuestan dinero.

Son expertos para el reproche: Lanzan la responsabilidad de las cosas a los demás y allí activan las críticas.

Detestan los horarios, salvo los propios: En manos de un destructor, el tiempo es una herramienta fundamental para el abuso. Si reclamas una cierta porción del día como propia, él encontrará el modo de regatear por ese espacio, necesitando de vos justo en el momento en el que querías estar concentrado en tu trabajo.

Aborrecen el orden: El caos sirve a sus propósitos. Cuando te inventes un lugar para trabajar, tu destructor invadirá ese espacio con sus cosas.

Niegan ser destructores: Si le señalás una promesa rota o un sabotaje que te ha hecho, te dirán algo como: “No tenés que enojarte conmigo, no es para tanto”.

Si los destructores son tan enfermantes, ¿por qué nos relacionamos con ellos?

Porque nosotros también estamos mal y somos autodestructivos.

Por más terrible que sea la vida con un destructor, todavía es menos amenazadora que el desafío de una creativa vida propia.

Admite que te están usando y, también, que vos estás utilizando a tu propio destructor.

Si estás en la trampa del destructor, deja de bailar al son de su música.

Consultá con un profesional para que te asista.

Buscá material sobre dependencia mutua.

Poné límites.

Ponete límites.

Enemigo interior

Hemos hablado de las barreras representadas por las personas de nuestro entorno.

Pero llega el momento mirar un rato al enemigo que albergamos en nosotros mismos.

En el libro “El caballero de la armadura oxidada” Robert Fisher, cuenta sobre un lugar.

El castillo de la voluntad y la osadía.

Al llegar a sus puertas, el caballero se encuentra con un dragón que le impide el paso.

La bestia era el dragón del miedo y de la duda.

No debe existir un personaje mejor para custodiar la entrada a semejante castillo.

Podemos dudar de muchas cosas:

  • Los resultados que vamos obteniendo.
  • Nuestro merecimiento de esos logros.
  • Que realmente esté funcionando lo que hacemos.
  • Los beneficios del trabajo enfocado.
  • Que la ayuda sirva.

Es necesario dar espacio a las nuevas ideas a las “casualidades” que vamos construyendo.

No digo descartar de plano nuestras creencias.

Es preciso examinarlas y dejar entrar un poco de luz.

Un poco cada vez.

Redacción: Andrés Belizan

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Tarea:

1-     Confecciona una lista de diez pequeños cambios que te gustaría realizar. De lo importante a lo insignificante o viceversa. (Comprar toallas nuevas, pintar la cocina, ir a pescar un día completo, leer un libro especial)

Escribí así:

Me gustaría…

Me gustaría…

2-     Elegí algo pequeño y tómalo como meta de la semana. Ponelo en práctica ahora.