Detectar el riesgo que tu organización no ve. Una organización rara vez entra en crisis de un día para el otro. Antes suelen aparecer señales: compromisos que comienzan a incumplirse, reuniones que pierden efectividad, decisiones que se postergan, personas que dejan de plantear dificultades, conflictos que se evitan o líderes que empiezan a concentrar cada vez más decisiones.
Muchas veces esas señales se interpretan como hechos aislados. Y ahí aparece un riesgo particularmente difícil de gestionar: aquello que la organización sabe que está ahí, aunque todavía no logra mirar con claridad.
El elefante que está en la habitación
En mis procesos de acompañamiento utilizo una dinámica que denomino “detectar el elefante”. El elefante representa aquello que tiene un impacto significativo sobre la organización y que necesita ser visto.
Puede ser un riesgo, un conflicto, una dificultad de coordinación, una decisión postergada, una persona clave, una pérdida, una debilidad en el liderazgo o una situación que todos perciben, aunque nadie está abordando de manera directa.
La pregunta no es solamente: ¿Qué problema tenemos? La pregunta es: ¿Qué está ocurriendo delante nuestro y todavía no estamos mirando suficientemente?
Esta diferencia es fundamental. Porque cuando un problema ya es evidente, generalmente existe una consecuencia que lo vuelve imposible de ignorar. El verdadero desafío está en detectar aquello que todavía se encuentra en una etapa anterior.
Los elefantes no siempre son iguales
Durante un proceso de acompañamiento pueden aparecer distintos tipos de elefantes.
Una organización puede descubrir que existe un problema de coordinación. Después puede aparecer otro relacionado con el liderazgo. Más adelante, una dificultad vinculada con la comunicación, la autonomía, la incorporación de personas, el cumplimiento de compromisos o la forma de tomar decisiones.
Por eso, detectar el elefante no es una actividad que se realiza una única vez para completar un diagnóstico. Es una práctica que puede acompañar todo el proceso.
La organización cambia y, cuando cambia, también pueden cambiar sus riesgos. Lo que inicialmente era prioritario puede dejar de serlo. Algo que al comienzo parecía menor puede adquirir relevancia. Y también pueden aparecer nuevos elefantes como consecuencia del propio crecimiento.
¿Cómo se detecta aquello que todavía no vemos?
Para poder detectar un elefante no alcanza con preguntar directamente cuál es el problema. Muchas veces las personas responden desde lo conocido, desde lo que consideran que pueden decir o desde aquello que ya está instalado en la conversación cotidiana.
Por eso, la observación se vuelve central. Es conveniente observar:
- Cómo se coordinan las personas.
- Cómo realizan pedidos.
- Cómo asumen compromisos.
- Qué conversaciones se evitan.
- Dónde se repiten los impedimentos.
- Qué decisiones dependen permanentemente de una misma persona.
- Qué conflictos vuelven a aparecer.
- Qué reuniones no producen acuerdos.
- Qué tareas se postergan.
- Qué información llega tarde.
- Qué personas tienen autonomía y cuáles esperan instrucciones.
Esas observaciones permiten comenzar a encontrar patrones. Y esos patrones pueden revelar elefantes.
Del elefante a la información
Detectar un elefante no significa etiquetar inmediatamente una situación como problema. Significa hacerla visible para poder investigarla.
Por eso mi sistema integra Coaching Ontológico, Oratoria Empresarial y Metodologías Ágiles.
Desde el Coaching Ontológico observo las conversaciones, las interpretaciones, los compromisos, los conflictos y las posibilidades de acción.
Desde la Oratoria Empresarial trabajo sobre la capacidad de comunicar, escuchar, expresar ideas y abordar conversaciones que necesitan mayor claridad.
Desde las Metodologías Ágiles incorporo herramientas para priorizar, hacer visibles los impedimentos, realizar seguimiento de compromisos, disminuir el tiempo de las reuniones, coordinar acciones y generar ciclos de mejora.
Las tres miradas permiten observar una misma situación desde diferentes dimensiones.
Cómo detectar el riesgo que tu organización no ve
Un circuito para no volver a esconder al elefante
La detección del elefante forma parte de un circuito más amplio:
OBSERVACIÓN → MEDICIÓN → INFORMACIÓN → ALINEACIÓN → DETECCIÓN TEMPRANA E INTERVENCIÓN → MEJORA CONTINUA → NUEVA OBSERVACIÓN
- La observación permite encontrar señales.
- La medición ayuda a convertir determinadas señales en información.
- La información permite tomar decisiones.
- La alineación permite coordinar esas decisiones.
- La detección temprana permite intervenir antes de que determinadas situaciones aumenten su impacto.
- La mejora continua permite revisar qué ocurrió después de intervenir.
- Y entonces aparece nuevamente la observación.
- Ahí está una de las claves del sistema:
El proceso no termina cuando encontramos un elefante. Encontrarlo es apenas el comienzo.
¿Qué hacemos después de encontrarlo?
Primero necesitamos comprender qué representa. No todos los elefantes requieren la misma intervención. Algunos necesitan una conversación. Otros, una decisión. Otros, modificar una forma de coordinación.
En determinadas situaciones puede ser necesario acompañar individualmente a una persona o a un líder. En otras, trabajar con todo el equipo.
También puede ser necesario revisar reuniones, incorporar indicadores, desarrollar competencias de comunicación o utilizar herramientas ágiles para mejorar la gestión. La intervención surge de lo observado. No de una receta predeterminada.
El elefante también puede cambiar
Hay algo especialmente importante cuando pensamos la prevención como proceso: una organización no tiene un único elefante para siempre. A medida que se resuelve una dificultad, pueden aparecer nuevas situaciones que antes estaban ocultas.
A veces, incluso, resolver un elefante permite que aparezca otro. Por ejemplo, una organización puede descubrir inicialmente que tiene un problema de coordinación.
Al mejorar la coordinación, puede hacerse visible una dificultad de liderazgo que antes quedaba escondida detrás del desorden operativo. Eso no significa que el proceso haya fallado. Significa que la organización ahora puede ver algo que antes no estaba en condiciones de observar.
Prevenir no significa evitar todos los problemas
Ninguna organización puede eliminar completamente los riesgos. Lo que sí puede desarrollar es una mayor capacidad para reconocer señales, conversar sobre ellas, generar información, decidir e intervenir.
Por eso entiendo la prevención organizacional como una capacidad organizacional. No se trata de construir una organización sin conflictos. Se trata de construir una organización capaz de ver antes. Porque cuando el elefante finalmente se hace evidente para todos, muchas veces ya produjo consecuencias.
El verdadero trabajo comienza antes.
- Cuando todavía hay señales.
- Cuando todavía existen alternativas.
- Cuando todavía podemos conversar.
- Cuando todavía podemos decidir.
- Cuando todavía podemos intervenir.
Y por eso, durante un proceso de acompañamiento organizacional, la pregunta vuelve una y otra vez:
¿Cuál es el elefante que hoy necesitamos mirar?
Porque encontrarlo no significa haber resuelto el problema. Significa haber generado una posibilidad que antes no estaba disponible: ver aquello que necesitábamos ver para poder actuar.
Cómo detectar el riesgo que tu organización no ve

Mariela Calvillo
Especialista en desarrollo humano – Entrenadora de líderes ágiles – Facilitadora de equipos de gestión de servicios it – Formación en Recursos Humanos, con especialidad en Trabajo en Equipos y Cultura Organizacional – Formación en organización empresarial.
Escritora de los libros “Ejercicios para mejorar tu oratoria” y “El Aporte del Coaching Ontológico a la Educación del S XXI” Editorial. Leven Anclas
Instagram:. coachmarielacalvillo
Landing Page:Mariela-calvillo.netlify.app
Linkedin: Mariela Calvillo




